Autor: Osvaldo Rivera Riffo

Cuesta mucho comprender como un gobierno de centro derecha comprara con todos sus ingredientes el planteamiento izquierdista mundial del nuevo credo ideológico, intentando hacer temblar al mundo con un apocalíptico caos climático de proporciones.

No es posible entender como gente educada en la idea de la libertad, cayera de rodillas frente a la nueva niña-diosa que bramó su odio gritando en la ONU «que le habían robado el futuro» Yo no culpo a la tal Gretita, pobre niña símbolo del izquierdismo mundial. Juzgo a sus padres quienes seguramente han vendido su marca a buen precio asegurando con ello su vida y por cierto la de ellos. No es posible que una niña con serios problemas de comunicación pueda levantarse un día y ser por sí y ante sí el símbolo de una cuestión que viene discutiéndose hace 30 años y sin llegar a puerto.

Comprender la fenomenología de los cambios de la naturaleza y sus consecuencias ha llevado siglos y en donde, sin duda, se han levantado todo tipo de teorías para explicarlos. Lo concreto es que por la investigación apegada al método riguroso de la ciencia, se ha podido demostrar que el efecto invernadero no lo provoca el CO2, vital para las plantas y por tanto vital para la existencia de vida en el planeta. Sin embargo ahí tenemos a la ONU y a todos sus pupilos intentando crear un nuevo orden mundial para controlar la naturaleza.

Ese control mundial por cierto no es científico, es económico y político y se manifestará por los impuestos verdes que recaerán en la población para satisfacer las necesidades del nuevo orden y claro está, con el cercenamiento de las libertades individuales.

Las 24 COP anteriores fueron inútiles. La que se realizará en nuestro país en Diciembre costará 100 millones de dólares; lujo que se dará el país para ser sede de una reunión que sólo servirá para alimentar el ego insufrible del gobernante anfitrión, quien además ya se siente con el derecho a gritar en la ONU y reprochar a los líderes de las dos más grandes potencias mundiales y nuestros principales socios comerciales.

Si, ahí en pleno hemiciclo de la reunión trató de «guerra estúpida» el conflicto de intereses entre USA y China.

Acaso el señor Piñera no conoce cuáles son los límites de la prudencia. Desconocer cuál es la raíz de fondo del problema de las dos potencias y ningunearlos es estar simplemente fuera de la realidad y no comprender el significado de la importancia de la hegemonía mundial.

No pretendo enseñarle historia al asesor en relaciones internacionales que tiene el gobernante pero debiera saber que sólo ha habido 4 estados que en la historia moderna han tenido un rol hegemónico: La República de las Provincias Unidas, Gran Bretaña, España y Estados Unidos. Todos ellos han tenido periodos hegemónicos y como en todo fenómeno social de ello ha dependido su duración. Es sabido por los estudios que el factor económico ha sido determinante en el rol hegemónico, pero no menos importante aunque menos estudiado ha sido el factor político. De ahí que el hegemón será aquel que esté mejor preparado a nivel internacional y con una estructura acorde con dicha naturaleza.

No entender esto es simplemente vivir la política en base a la casuística del momento y querer brillar en espacios que no le corresponden.

Chile logró ser un ejemplo por su modelo económico y ponerse a la cabeza de América Latina creciendo a tasas de 8% y más, liderazgo que se perdió en la era de la Concertación y la Nueva Mayoría. Ese impulso es el que esperábamos recuperar con esta administración y la verdad nada de eso se vislumbra y como hay un fracaso manifiesto, nos vende la historia del liderazgo internacional: tan vacío como vacuo.

En la novela El Maestro y Margarita de Mijail Bulgákov, se cuenta que llamaron hegemón a Poncio Pilatos cuando se encuentra con Jesús.

Aquí, ¿quién portará la jofaina para lavarse las manos… luego del desastre?