En occidente se está produciendo un deterioro acelerado de la esfera pública como espacio de diálogo racional. Para Axel Kaiser, director ejecutivo de la Fundación Para el Progreso, cada vez es más difícil generar diálogos basados en las reglas de la razón. En esta cultura de la fragilidad psicológica a las nuevas generaciones no se las puede exponer a opiniones que hieran sus sensibiidades, remplazando la discusión pública por un culto irresponsable a la emotividad. “Cuando se deja de manifestar por temor a ofender a otros se generan incentivos perversos que deterioran la esfera pública y la democracia’’, enfatiza Kaiser.