Osvaldo Rivera Riffo

«La prensa no es benéfica sino mientras conduce a la verdad: todos los odios que excita, todas las desconfianzas que despierta, todas las injurias que prodiga, son otros tantos velos con que encubre esa verdad y al mismo tiempo, son otras tantas calumnias que prepara para el Estado»(Leonard Simonde De Sismondi)


La cita corresponde a un escritor y economista suizo quien fue pionero en la necesidad de reivindicaciones sociales y lo he traído al tapete de la conversación ya que como economista e historiador observó en pleno siglo XIX los avatares de las crisis sociales derivadas de la desigualdad. Incluso Marx y Lenin  tenían sus obras en sus bibliotecas privadas, aunque lo sindicaban como un «socialista romántico».

Por cierto que fuera de otras disquisiciones y sin compartir el criterio económico del autor que cito, resulta ilustradora su afirmación de que el problema de una economía de libre mercado es que no produce el bienestar general de la población, sino una concentración de riqueza en unos pocos y la mayoría son desposeídos de ellas, lo que por cierto genera polarización y finalmente conflicto. Esta idea, sembrada y repetida día a día y año tras año ha logrado permear el inconsciente colectivo, convirtiéndose en una verdad revelada para importantes sectores de nuestro país y parece ser, finalmente, la razón de la grave crisis que nos ha afectado en estos días.

Lo anterior sin embargo, a mi juicio suma otros componentes que también habría que analizar.

Durante muchos años hemos luchado por pretender ser un país desarrollado centrando nuestros esfuerzos en un sólido crecimiento económico e indudablemente hemos tenido un éxito inusitado.  Sin embargo, olvidamos quizás el factor más relevante y que no es otro que el desarrollo cultural.

La izquierda en tanto, experta en los procesos que conlleva el fenómeno cultural, los revistió con sus consignas ideológicas y propaganda, mientras la derecha, en su fatal ignorancia, los ignoró o los usó como herramienta de “buen ver y buen vivir”.

Ambas, desde veredas opuestas, contribuyeron conjuntamente a la destrucción de nuestra sociedad, cargándola de vanidad por una parte y de odio y resentimiento por otra.

El resultado: hijos de familias acomodadas que influenciados por la moda ideológica decidieron posar de «progres» y enarbolar banderas como la Ideología de Género, el Cambio Climático, el Feminismo y tanta otra “cuchufletada” cargada tanto de ignorancia como de esnobismo y que terminan siendo cómplices de…. el otro sector: educado en el tabernáculo del odio, de las mismas edades, pero cargados con la mochila de la frustración y el resentimiento, enemigos del trabajo, de la paz social y a los que se suma el lumpen, una masa no menor de desadaptados sociales, que no trepidan en la destrucción de bienes públicos y privados, en el saqueo descontrolado y en el atropello a la dignidad de un pueblo trabajador y decente.

La FF.AA. y Carabineros una vez más han debido acudir  contra la acción desestabilizadora desatada por la izquierda y azuzada por los medios de comunicación, logrando su objetivo por lo que han terminado siendo aplaudidos por el pueblo de Chile.

El Presidente Piñera, a quien le tengo mis reservas, entregó repuestas técnicas posibles, medidas sociales que solucionarán sin duda las angustias de un vasto sector de nuestra población y de paso dejó sin piso a la izquierda; un logro que hay que reconocerle hidalgamente.

Pero lo que ha saltado a la luz y que no podemos seguir aceptando, es el comportamiento de los periodistas de los distintos canales de televisión. Verdaderos apóstoles del mal, sembradores de discordia, duda y falsedad. No es posible que se autoimpongan ante la opinión pública como los jueces de la verdad absoluta, pasando por encima de la realidad o ética y del análisis crítico que a todo profesional le debiera ser propio.

A los dueños de dichos canales televisivos, empresarios que además poseen otras empresas, los insto a que miren al interior de los medios que controlan y que extirpen el tumor maligno que los corroe, el que terminará destruyéndolos de la misma manera que a la sociedad que les ha permitido existir.

De igual forma, a esos otros empresarios que a través de la publicidad que realizan sus empresas en los medios de comunicación social y que son los que realmente financian espacios informativos, programas de conversación e incluso teleseries  que día a día van entregando mensajes distorsionadores, contrarios al modelo de desarrollo, incluso a la actividad empresarial y que van levantando figuras, líderes de opinión, que a la primera oportunidad les clavan el puñal en la espalda… ¡despierten!  y revisen los contenidos de los espacios que ustedes están pagando. Están financiando su propio suicidio.

Basta de ideologismos en el periodismo nacional y hagan la limpieza que corresponde para armonizar nuestra convivencia nacional… Chile se los agradecerá. Para terminar, les recuerdo esta famosa frase de Plutarco:

«Suelen las nubes hacer sombras al sol; así las pasiones se la hacen al raciocinio»