Nos agradó ver que entre el millón y medio que salió a exhibir a las calles sus inquietudes públicas había una agraciada manifestante con un letrero en el que expresaba, en letras rojas, cuánto añoraba a Pinochet. Muchos de los 16 millones que nos quedamos en casa también añoramos a Pinochet. Chile era un poco más grande entonces, bajo su gobierno, porque incluía el territorio de Temucuicui, que el gobierno de Piñera ha perdido, pues ni siquiera pudo hacer llegar una carta pidiéndole perdón al padre de Camilo Catrillanca, porque a los carabineros que envió no los dejaron entrar. Pues bajo Pinochet no existía el conflicto mapuche, tanto que la Junta de Caciques lo designó como «Gran Conductor y Guía» y su población le dio el triunfo en la región en el plebiscito de 1988. Ergo, los 16 millones añoramos la paz que hasta 1990 había en ese territorio, sumido hoy en la violencia terrorista y que ahora hasta tiene bandera propia, muy exhibida ayer en el desfile del millón y medio.

Además, los 16 millones que nos quedamos en la casa hemos sido muy abusados por los gobiernos del No, que ininterrumpidamente han ejercido el poder desde 1990. Ahora mismo, según confesión de un propio dirigente de izquierda, Raúl Cerpa, hay cien mil falsos exonerados políticos que cobran al Estado pensiones por cerca de 400 millones de dólares anuales sin causa justificada. ¡Qué abuso a costa nuestra, es decir, de los contribuyentes! Porque los 16 millones que nos quedamos ayer en la casa somos los que pagamos los impuestos de que viven los parásitos socialistas apitutados en toda clase de pegas políticas y reciben prebendas del Gobierno y del Congreso. Nosotros deberíamos estar protestando en las calles y no ellos. Dicen que hay pobres que ganan mucho menos que los más ricos, que, se supone, estaban en sus casas ayer, y el millón y medio que estaba en las calles insistía en que aquéllos paguemos más impuestos. Pero con nuestros impuestos se financia todo el gasto social para los más pobres y cualquiera sabe, con un simple cálculo, que si ese gasto social llegara efectivamente a los pobres ¡no habría pobres!¡Cero pobreza en Chile! ¿Dónde se queda la mayor parte del gasto social hoy? Entre los aptitutados de los partidos políticos que forman la burocracia del No de los sucesivos gobiernos. Si hay todavía pobres es porque la burocracia, que quiere subir más los impuestos se queda sin razón válida con el grueso de la plata.

Los 16 millones que nos quedamos en la casa hacemos otros cálculos sencillos y nos damos cuenta de que si los presupuestos de los ministerios de Educación y Salud, en lugar de ir a parar a la burocracia estatal, que seguramente estaba toda en las calles ayer, se les repartieran a las familias pobres de Chile directamente, cada una podría matricular a sus hijos en colegios particulares pagados de su elección y habría un salto cualitativo enorme de la educación en Chile, lo que disminuiría las diferencias económicas y sociales. Pero la burocracia del ministerio se queda con gran parte de la plata del presupuesto, que no llega a las familias pobres y éstas deben mandar a sus hijos a colegios que están hoy mismo en huelga, donde profesores rojos enseñan más que todo odio de  clases, «overoles blancos» agreden a la autoridad y queman salas, docentes politizados enseñan una historia falsa del país y son incapaces de superar la incomprensión lectora de sus alumnos.

Los 16 millones en casa creemos también que si el presupuesto de Salud, en lugar de ir a un ministerio burocratizado y politizado, se les diera a las familias que cotizan en Fonasa, todas éstas, pero todas, podrían ir a las isapres y tener buenos planes en clínicas privadas y sin listas de espera de dos años para que les hagan operaciones quirúrgicas urgentes. Porque la burocracia roja se queda con el grueso de la plata de la salud y éste no beneficia a los chilenos más pobres. ¿No es otro abuso incalificable? 

¿Y qué decir de la justicia y la prisión política? Los jueces mienten a cara descubierta en sus fallos contra militares (r). Nos pretenden convencer de que los ancianos presos en Punta Peuco tienen hoy día secuestrados en sus celdas de dos por dos a guerrilleros rojos desde hace 45 años, para así burlar la prescripción. ¿Cómo pueden los jueces rojos mentir pública y descaradamente en esa forma? 

Los 16 millones que nos quedamos ayer en la casa nos sentimos también abusados por el plan socialista de Lagos-Bachelet llamado Transantiago, cuyo déficit anual fue, según acaba de anunciarse, de 589 mil millones de pesos (810 millones de dólares), por 12° año consecutivo, en un engendro socialista de locomoción colectiva que mantiene a gran parte de la población trabajadora viajando varias horas al día. Son 810 millones de dólares anuales de déficit que los 16 millones tenemos que solventar con los impuestos que pagamos, y los que desfilan por la calle dicen que deberíamos pagar todavía más para financiar disparates como ése. Cuando había libertad de creación de líneas de locomoción, las micros amarillas generaban excedentes de 69 millones de dólares anuales, los viajes eran más cortos y había muchos más empresarios de la locomoción y la gente llegaba más rápido a su destino. Los 16 millones en casa nos sentimos abusados por este exceso socialista caro y que arroja enormes pérdidas anuales que pagamos nosotros, y que más encima provoca el estrés de los ciudadanos que deben viajar hacia y desde sus trabajos mucho más tiempo que antes. ¿No es éste otro abuso socialista incalificable?

Pero ahora dicen que un millón y medio bailando en la calle «ha cambiado el país para siempre». Y los 16 millones que nos hemos quedado en casa ¿no cambiaremos nada?

Yo creo que sí y que se van a llevar una sorpresa en la próxima elección presidencial. Después de la «Revolución de la Chaucha» de 1949, en que destruyeron Santiago, la gente, deseosa de orden y autoridad, eligió al ex «dictador» general Ibáñez por amplia mayoría en 1952. Después del alzamiento rojo de 1957, en que volvieron a depredar la capital, eligió a Jorge Alessandri para restablecer el orden en 1958. En 2021 los 16 millones que nos quedamos ayer en la casa vamos a volver a votar por el orden, la disciplina social y la paz. Ahí se verá quiénes, si los que desfilaron o los que no, van a ser los realmente capaces de cambiar el futuro del país. 

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.com/