Osvaldo Rivera Riffo

«Acostumbramos a cometer nuestras peores debilidades y flaquezas a causa de la gente que más despreciamos»
Charles Dickens

Entre tanta y diversa información recogida en estos graves y tristes días, y luego del mal llamado “Acuerdo por la Paz», me detuve a analizar con mucha atención un discurso de Roberto Ampuero, pronunciado en ENADE 2014.

Un hombre de pensamiento claro, que reconoce como pocos sus errores de juventud ideológica y denuncia con fuerza al comunismo opresor de tantos pueblos en el mundo.

La verdad, me cuesta entender como un político culto, de estatura intelectual, no haya sido hoy el ministro del interior que liderara esta crisis que hemos vivido, evitando quizás el espurio acuerdo al que se ha llegado y que atenta contra la libertad, amparándose en lo que el pueblo supuestamente demanda… ¿Cual pueblo?

Pero prefirieron mandarlo relegado a una buena Embajada, lejos de la contingencia y, peor aún, lejos del aporte que a diario podría haber hecho al país, iluminando tal vez a los inexpertos que hoy nos gobiernan.

Se han celebrado 30 años de la caída del Muro de Berlín y con ello el colapso del comunismo mundial. Resulta curioso, por decir lo menos, que en este confín del mundo todavía se mantenga la ortodoxia comunista, ahora de la mano de las teorías Gramscianas, imponiéndose sólo por la mano del PC y sus partidos instrumentales y prestos al momento preciso, a disponer de las herramientas necesarias para seguir amedrentando a la sociedad libre.

Todo denunciado por Ampuero el 2014 y dicho y repetido por muchos de nosotros desde hace muchos años. Pero prefirieron «el nuevo estilo de hacer política» Si, por supuesto, esa sustentada en la ignorancia y que disfraza la ambición desmesurada y el exitismo de última hora.

Ahora paguen el desprecio que le hicieron a todos aquellos que les golpearon las puertas para advertirles lo que se venía encima .No es querer ser general de una batalla perdida .Todo está escrito o dicho. La prueba: el discurso de Ampuero, que resume el contra-discurso que habría que haber dicho a coro.

A esta altura del desafío no estamos para desarrollar teorías de cómo y por qué ocurrieron los hechos que tienen paralizado al país y, lo peor, atemorizada a la ciudadanía.

Hay responsabilidades históricas y presentes no cabe duda, pero a lo que hoy nos llama este país, que un día supo liberarse del comunismo, es a la unidad de los defensores de la libertad y a crear la resistencia a todo intento demoledor de nuestra Constitución y de nuestro Estado de Derecho.

No pensemos en lo que puede hacer el gobierno, él está en una maraña de contradicciones, tendremos tiempo de pasarles la cuenta si nos salvamos de esta crisis que no es económica ni social; es política, impulsada y organizada por el partido comunista y todas las organizaciones que controla.

A Chile lo salvan los chilenos, como históricamente ha sido. Recuperemos desde el temor la valentía y audacia necesarias para enfrentar al enemigo. Estamos en guerra, es verdad, y las pruebas están a la vista. Nadie destruye un país de la forma en que lo han hecho, si no se persigue un cambio radical de la sociedad. Por esa sociedad que pretenden imponer, desde las cenizas, si es que triunfan y donde reinará la pobreza el hambre y la persecución.

¿Por qué sería distinto de adonde ya lo practicaron y lo siguen haciendo?

Dejen la comodidad de sus hogares, dejen de pensar en que otros le salvarán el pellejo. Asuman hoy la responsabilidad que por décadas postergaron.

Si ayer no supieron, culturalmente como dijo Ampuero, poner las barreras a la ideología del mal, hoy apróntense a defenderse con lo que sea posible.

Apróntense a votar NO a una nueva Constitución en el plebiscito de abril próximo y abóquense con todo ahínco a convencer a los ingenuos, a los cómodos y a los pusilánimes para que defiendan con su voto esta Carta Fundamental que le ha permitido a Chile vivir en libertad el período más floreciente de su historia.

Confucio decía lo siguiente, que espero mediten:

 “el hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor”