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El vivo vive del tonto, y el tonto de su trabajo.

El vivo vive del tonto, y el tonto de su trabajo.

La “clase” política. (Valparaíso, 11 de marzo de 1990)

LA FAMA ES EFÍMERA.

SEBASTIÁN: ¡Andrés!, ¡Andrés! ¿Dónde está Andrés?

CECILIA: Andrés no está, Sebastián.

SEBASTIÁN: ¿A qué hora regresará?

CECILIA: Andrés ya no regresará, Sebastián. Recuerda que lo despediste.

SEBASTIÁN: ¡Oh!, es cierto. Por eso de los derechos humanos, ¿verdad?

CECILIA: Sí, fue por eso.

SEBASTIÁN: ¿Y los alienígenas, aun nos atacan?

CECILIA: No son alienígenas, Sebastián.

SEBASTIÁN: Tú le comentaste a tu amiga que son alienígenas, y que nos invadirán en cualquier momento.

CECILIA: ¡Ufff! Son los comunistas.

SEBASTIÁN: ¡No digas eso!, en Chile no hay comunistas, y los que hay son buenos. Andrés siempre me decía que al no nombrar a los comunistas, estos desaparecerían ¿Desaparecieron?

CECILIA: No, está ahí afuera, en la Alameda.

SEBASTIÁN: ¿Ellos han preguntado por mí? Yo soy muy famoso y muy importante, la gente siempre pregunta por mí. Dentro de pocos días iremos a la reunión de la APEC y la COP 25, con mi amiga Greta ¿Tienes las entradas para la final de la Copa Libertadores?

CECILIA: Sí Sebastián, no te preocupes por eso. Yo te avisaré con tiempo ¿Quieres tu almuerzo?

SEBASTIÁN: Algún día tendré mi propia estatua ahí afuera, en la plaza, igual que la de Salvador, de bronce ¿Qué ha sido de Salvador?, no lo he visto hace mucho tiempo.

CECILIA: Salvador falleció, Sebastián.

SEBASTIÁN: ¡Oh! ¿Estaba enfermo?

CECILIA: Algo parecido, fue de repente.

SEBASTIÁN: Así es la vida. Ese es el problema, para tener estatua es necesario morir, y yo no quiero hacerlo nunca, soy demasiado importante para desperdiciarme en cosas como esa. Pero quiero mi estatua ¿Oye Cecilia, eso quiere decir que yo nunca podré admirar mi estatua?

CECILIA: No Sebastián ¿Quieres tu almuerzo?

SEBASTIÁN: Es muy injusto, yo quería fotografiarme al lado de mi estatua, y no podrá ser. A mí no me gustan las cosas que nunca podrán ser. Me asomaré por la ventana, quiero ver a los comunistas que están ahí afuera esperándome.

CECILIA: ¡No te asomes!

SEBASTIÁN: ¿Por qué?

CECILIA: Recuerda lo que te dijo Mario, que no asomes tu cabeza. Él te avisará cuando puedas salir. Tampoco puedes saludar, ni habrá más fotos por el momento.

SEBASTIÁN: Eso pasa cuando uno es una celebridad. Es el precio de la fama ¿Qué tienes de almuerzo?

CECILIA: Pollo con papas fritas.

SEBASTIÁN: No me gusta el pollo. Te invito a almorzar en el restaurante de la esquina.

CECILIA: Lo saquearon.

SEBASTIÁN: Entonces manda a comprar algo congelado al Líder, tal vez pollo con arroz.

CECILIA: El Líder se incendió.

SEBASTIÁN: ¿Cómo es eso? No puede ser, Chile es un oasis ¿Quiénes están saqueando e incendiando?

CECILIA: Mira Sebastián, entre nosotros, fueron los comunistas, los anarquistas y los narcos, además de gente que se llevaba televisores, pero no lo puedes decir en público, Mario te lo tiene prohibido. Tampoco puedes decir que fueron los alienígenas porque no existen.

SEBASTIÁN: Eso se lo dijiste tú a tu amiga, no es mi culpa. Y no diré nada sobre los comunistas, tal como me dijo Andrés, si no los nombro, desaparecen. Entonces iré a comprar cigarros.

CECILIA: Tampoco puedes salir a comprar.

SEBASTIÁN: Bueno, ya.  ¿Qué tienes de almuerzo?

CECILIA: Pollo con papas fritas.

SEBASTIÁN: No me gustan las papas fritas.

CECILIA: Entonces no las nombres y así desaparecen.

SEBASTIÁN: Buena idea, eso haré ¿Y Andrés? ¿Dónde está Andrés?

Fuente: https://blog-de-maximo.blogspot.com/2019/11/la-fama-es-efimera.html

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