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El terrorismo marxista que azota Chile toma su primer tiempo

El terrorismo marxista que azota Chile toma su primer tiempo

Gian De Biase


Ya casi dos meses desde que estallaría la violencia, el saqueo y la quema de Chile. El gobierno sigue ausente, timorato e incluso sacrificó al ex ministro de interior Chadwick, el cual no solo es un político cualquiera, es primo del presidente Piñera. Todo esto en el Congreso, mientras Gonzalo Blumel, el sucesor de Chadwick, miraba como se consumaba la entrega de su antecesor ¡La traición daba frutos! Entregaron al primo del presidente, para evitar la caída de Piñera, pero una vez logrado el objetivo de la ultra izquierda terrorista ¿Ahora qué los detiene de acusar a Blumel o al presidente de nuevo? Esto solo empeora la situación.

El gobierno tomó un respiro. El cual será breve y efímero. Como las esperanzas que alguna vez tuvo el pueblo en un sujeto que prometió pega, poner orden en la casa y fin al terrorismo, y solo ha sabido generar más cesantes, perdonó miles de inmigrantes ilegales y les premió estar ilegal ¡Volviéndolos legales! Aumentó la delincuencia, quitándole atribuciones a Carabineros ¡Y por si fuera poco! Sacó el terrorismo de La Araucanía y lo esparció por todo Chile.

Es ahora que uno se percata el porqué de la elección de Sebastián Piñera. La izquierda había tanteado el terreno en su primer período, vio un hombre débil, amarillo y al servicio del qué dirán, además de globalista, amigo de los globoludos de la ONU, donde la comandante Claudia, que es alías terrorista de Michelle Bachelet, podía manejarlo con facilidad. En cada protesta que hubo en Chile, antes y durante Piñera, este cedió siempre a la izquierda ¡Y así crearon la crisis perfecta para el hombre débil! Desatar el terrorismo, ya practicado durante el comunismo de la Unidad Popular y posteriormente durante el Gobierno Militar, pero que sería aplastado por Carabineros y el Ejército de Chile.

Por eso la reelección de Piñera era tan necesaria para la izquierda. Con Bachelet, ya podrían los cimientos del comunismo que venían construyendo desde Aylwin, a la interna del Estado. Hoy la izquierda encendió su viejo monstruo, el monstruo estatal, que dio un rugido con fuego y miseria, solo con su vaho fue capaz de destruir al menos un millón de empleos, y con su maldita flama destruir Iglesias, estatuas de próceres, hoteles, apartamentos, negocios, comisarias ¡Y hasta un hospital!

Pero volviendo a la cotidianidad, se respira una tensa calma, con probabilidad a ataques terroristas espontáneo, propenso al cierre de calles y proliferan las amenazas de los políticos de izquierda contra las personas de derecha. Pamela Jiles, amenaza a Alberto Plaza por twitter con famosa “primera línea”, a la que pertenece su hijo y el cual se ve con un aspecto muy raro, como si esa primera línea fuera una que cuesta 10 lucas y no el frente de tontos útiles del terrorismo marxista.

El Partido Comunista ya ha dicho que jamás han descartado la vía armada. Además que Vallejo y Cariola confirmaron el Congreso que ellos van a buscar otras vías para destituir a Piñera. La joven de labios rojos radiantes y abrigo de caperucita Cariola, ya marcó el nuevo objetivo, dijo que Blumel también tenía que pagar como el sucesor de Chadwick.

En este momento, la bestia roja ronca dulcemente, porque sus líderes se encuentran vacacionando fuera de Chile ¿O acaso usted que ellos viajan a Valdivia o Punta Arenas? Ellos se van a Europa y Estados Unidos de América, fantaseando todos los días el momento que puedan irse a vivir definitivamente para allá, o por lo menos puedan tener apartamentos en el centro de Manhattan, como sus jefes Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, gran comunistas y narcotraficantes, ya que el líder de la pandilla, Raúl Castro, no puede salir de su miserable isla del sufrimiento eterno.

El terrorismo marxista que azota a Chile toma su primer tiempo, pero este juego, tiene tantos innings sean necesarios, como en el béisbol ¡Y también como en este juego americano! El bate se encuentra ahora en manos de la derecha. La cual puede decidir si batear con todas sus fuerzas o dejarse ponchar por el equipo rojo.

La derecha tiene un momento dorado en Chile, articular un movimiento popular de chilenos de todo el país, que se unan bajo los mismos valores, los cuales son la fe, la nación y la defensa del trabajo, la gente que todos los días se esfuerza para tener una vida decente, sin quitarle nada a nadie y sobretodo sin destruir la vida de nadie. La gente que ha hecho grande un país, que siempre ha sido azotado por la inclemente naturaleza y se ha vuelto a levantar. Como cuando un terremoto destruyó todo Santiago y solo quedó la Iglesia San Francisco ¿Qué pasó después? ¡Chile resurgió de sus escombros! Y se erigió como una nación resiliente.

Solo un gran movimiento como el que surgiría en el año 1970, cuando fue electo ese fatídico 4 de septiembre, a través del Congreso y con votos de los traidores demócratacristianos, el socialismo de la Unidad Popular encabezado por el lacayo de Fidel Castro, agente de la KGB y hasta representante del nacionalsocialismo de Hitler en Chile, Salvador Allende. Un movimiento chileno, que sería levantado por Pablo Rodríguez, un hombre de un poco más de 30 años, quien convocaría y organizaría a los jóvenes para defender los valores que promulgaba Jorge Alessandri. Ante la negativa de conseguir un sitio de reuniones, al final se congregarían en un teatro de variedades de Recoleta ¡Y de ahí surgiría el gran movimiento popular y chileno que derrocaría el socialismo de Allende! A través de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile.

Los políticos, como han hecho toda la historia reciente, solo saben destruir los países por su ambición de poder e incapacidad de gobernar como adultos, este es el momento donde se erigen los líderes que hunden naciones, como Lenin, Fidel Castro o Allende, o emergen los que las llevan a la grandeza, como los Reyes Católicos, Bernardo O’Higgins o Augusto Pinochet.

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