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Chile Vuelve a la UP

Chile Vuelve a la UP

Estamos volviendo a la UP, y con los votos de la derecha. Es increíble.

La vez anterior, en 1973, nos salvaron la DC, arrepentida de haber elegido a Allende en el Congreso Pleno, en 1970, por miedo a que si no lo hacía correría sangre por las calles. Pero más miedo le dieron los atropellos de la UP y entonces se alió con la derecha sin deserciones ni vacilaciones para llamar a las fuerzas armadas. Chile en 1973 era un desastre. Económicamente sólo superaba a Haití en América Latina. El modelo de sociedad libre que se forjó a partir de ese año nos elevó a la cabeza de América Latina en los años 90.

Hoy ese modelo está en demolición, en medio de la proclamación del mayor número de imbecilidades que se ha oído en la historia del país. Pues culpan al modelo cuando bastaría redistribuir el dinero fiscal que se lleva la burocracia marxista para que no hubiera pobres y disminuyera la desigualdad. El problema no es el modelo, sino el Estado y los políticos que lo manejan y se pagan sueldos millonarios con sus recursos. 

Y así Chile vuelve al marxismo en medio de la violencia, de la ignorancia y del miedo. Escalona y Heraldo Muñoz amenazan con que si no se aprueba una nueva Constitución rebrotará la violencia. Toda una «confesión de parte». Entonces, con los votos a favor y la complicidad de la «derecha cobarde» y del «gobierno timorato» que denunció el diputado Ignacio Urrutia el jueves pasado en la Cámara, al fundar el único voto de derecha en contra de la derogación de la Constitución, hemos emprendido el retorno a la UP. Increíble. 

El discurso de Urrutia dura 4 minutos y deberían verlo y oírlo todos los chilenos en Youtube y debería reproducirse en las escuelas. 

Al día siguiente, viernes, en el Senado, todavía se podía salvar la Constitución, pero un solo senador de derecha, Kenneth Pugh, votó en contra de su derogación. Todos los demás, que podrían haberla salvado, desertaron. La derecha está deshecha y dividida, que es lo que le sucede cuando parte de ella arranca hacia la izquierda (recuérdese 1965). Esta vez siempre supe, desde un principio, que Piñera la iba a liquidar de nuevo, pero nadie me hizo caso.

Pues ese personaje siempre ha sido servil al marxismo y ahora encabeza la marcha hacia la Asamblea Constituyente a lo Maduro, siendo que en 2017 fue elegido por una mayoría que se formó, precisamente, para evitar una AC como la de Maduro. Encabeza el suicidio de nuestra democracia. 

Piñera está en pánico, se ha rendido y no se atreve a enfrentar a la subversión ni al vandalismo. Su gobierno incluso les paga a los que lo acusan de violar los DD. HH., los ex miristas del Instituto de DD. HH. que ganan casi 5 millones de pesos mensuales y se dedican a vigilar a los carabineros para que no abusen de los vándalos, cuando el principal problema nacional es la destrucción provocada por éstos. La fuerza pública hoy tiene las manos amarradas.

Siempre me opuse a Piñera, pero muchos derechistas me decían que él era un «mal menor». Yo les replicaba que era un «mal mayor» y hoy se está comprobando eso, cuando el país ha sido demolido y marcha al marxismo encabezado por él.

La derecha misma es una vergüenza. He aquí las opiniones del diputado de la UDI, Guillermo Ramírez, en «La Segunda» del lunes 23: «…reconozco que se violaron sistemáticamente los derechos humanos en el régimen de Pinochet y eso siempre voy a condenarlo». Compró entera la mentira propalada por el marxismo. Y, preguntado por la forma en que echaron a Hermógenes Pérez de Arce del matinal de canal 13, respondió: «Si hay alguien que justifica los campos de concentración soviéticos yo no lo echaría, dejaría que hablara, pero después lo hago pedazos». Y añadió: «no lo debieran haber invitado, porque él siempre dice lo mismo». Típico exponente de la derecha de hoy.

La DC se alió hace tiempo con el marxismo, Piñera siempre fue su compañero de ruta y ahora se ha puesto a su servicio, derogando la Constitución. Para impedir esto la derecha tenía los votos, pero sólo dos, Urrutia y Pugh, trataron en vano de evitar la debacle institucional que nos hará entrar en dos años de incertidumbre, decadencia, retraso y violencia.

El norteamericano George Santayana escribió que los pueblos que no aprenden de su historia están condenados a repetirla. Chile y su retorno a la UP son el mejor ejemplo de ello.

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.com/

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