Tomas Bradanovic 


 Entusiasmado de ver que 13 años atrás me pude dar cuenta de un cambio en la tendencia del crecimiento de largo plazo, pensé ¿y por qué no lo intento de nuevo? Desde hace tiempo que me viene dando vuelta la idea que nos estamos acercando a un nuevo cambio de tendencia, esta vez hacia un ciclo con crecimiento, orden y prosperidad.

La mayoría de la gente pensará que estoy loco, o que soy como esos adivinos que todos los años dicen que va a ocurrir un terremoto en Chile, hasta que finalmente le achuntan, así me dijeron 13 años atrás cuando dije que el crecimiento se empezaba a desplomar. Hoy en día la opinión generalizada es que el país se fue al carajo y que vamos en camino a convertirnos en una segunda Cuba o Venezuela. Me alegra que todos piensen así, es uno de los motivos que me lleva a pensar que va a ocurrir exactamente lo contrario.

La mayoría de gente normalmente extrapola, ve lo que está pasando y solo lo amplifica hacia el futuro: si el crecimiento es alto piensan que será cada día más alto y viceversa. Pero nunca funciona así la cosa porque historia y economía son cíclicas y cada cierto tiempo se produce un punto de inflexión que revierte las tendencias.

Esto pasa porque tanto el auge como la depresión van acumulando su propia dinámica que, llegado un punto donde la segunda derivada se hace cero el ciclo se invierte. Siempre ocurre así  y hay razones lógicas para eso, la acción y reacción por ejemplo. El asunto es saber cuándo.

Para que no me digan que soy agorero chanta, voy a ponerle fecha a mi pronóstico. Es mi opinión que el cambio de tendencia, en el sentido de vuelta al orden y crecimiento comenzará en el año 2022  y durará aproximadamente 20 años, lástima que en esa fecha yo habré estirado la pata casi con seguridad, mi bello cuerpo estará despedazado -si todo sale como creo- en un refrigerador de la Escuela de Medicina para asombro de las estudiantes. Pero en fin, igual dejo lanzada la predicción.

Igual que con el pronóstico que hice el año 2006, esto no se trata de una intuición, algo que se me apareció en sueños o se me ocurrió de repente, por el contrario, está basada en hechos que pasan casi desapercibidos por todos, porque no se consideran relevantes, esas pequeñas cosas sin embargo para mí son de gran importancia.

Por ejemplo el agotamiento de los modelos social demócratas en el mundo es evidente, los «estados de bienestar» ya no la llevan y han dejado un legado de descontento que se extiende por todas partes. No es una moda sino algo objetivo, la gente ya no cree en esas ideas.

Los 15 años de estancamiento y depresión que se cumplirán en Chile el 2022 no tendrán un efecto neutro: mucha gente volverá a ser pobre, muchos estarán cesantes y las promesas de crecimiento con equidad, demagogia y asistencialismo ya han tenido tiempo suficiente para desacreditarse, cada día la gente cree menos en esa retórica.

El clima de pesimismo generalizado de la gente, explica los innegables cambios de tendencia en las personas y en la política. El miedo a Chilezuela subió la votación desde el 36% de Piñera en primera vuelta al 54% en segunda, y llevó a votar a mucha gente que antes ni se molestaba. Nunca antes había visto a la derecha tan militante, la popularidad política de figuras como José Antonio Kast, o Axel Kaiser, era impensable en el año 2006.

No recuerdo nunca, desde 1990, haber visto tanta gente hablando de su admiración por el general Pinochet o el Gobierno Militar, en especial gente muy joven. Durante décadas la gente estuvo acobardada por los medios y la presión de la izquierda, o convencidos pensaban que había sido un mal gobierno. Pero están los números y el enriquecimiento de una masa de chilenos que hoy enfrentan el peligro de volver a ser pobres.

Sebastian Piñera hoy es un cadáver político, kaputt, fiambre, pero no hay que olvidar que existe ese 54% de votos con buena posibilidad de aumentar gracias a los motines de octubre. Estas revueltas, destrozos y saqueos fueron una bendición para José Antonio Kast y los que lo apoyamos. sus efectos han sido desvastadores como giro de opinión de las personas. Mi opinión se que esto se va a reflejar en las elecciones que vienen, y en cada elección con más fuerza.

La izquierda que al comienzo pensó que podría sacar algún provecho de esto hoy está estigmatizada, se pringaron, incluso la centro izquierda, los social demócratas más pacíficos y respetuosos hoy no tienen ningún piso, son identificados con el lumpen desde la derecha y como amarillos desde el lumpen, habitan en una tierra de nadie de la política porque la polarización hizo desaparecer el centro, afortunadamente.

La historia de Chile tiene patrones, comportamientos cíclicos que oscilan entre botes de anarquía seguidos por períodos de orden y enriquecimiento, Freire y Portales son los arquetipos, Freire se está yendo al destierro y el Peso de la Noche trae de vuelta a Portales, así ha sido nuestra historia republicana por más de 200 años, el «carácter nacional» existe y es innegable.

¿Por qué el 2022? Bueno, yo creo que va a coincidir con las próximas elecciones presidenciales, la situación económica y el caos, social, político, institucional ya habrán tocado fondo para esa fecha y me parece que José Antonio Kast puede llegar a presidente con un parlamento afín. No es fácil, pero creo que la avalancha necesaria es posible, se ha dado en otros países.

También el caos social podría provocar antes una intervención de las Fuerzas Armadas y de Orden, pero las cosas deberían empeorar muchísimo más para llegar a eso. Y ya que estamos en el tema ese es otro hecho en que yo baso mi optimismo para 2022.

Desde 1990 han pasado 30 años y la clase política -al principio de izquierda pero pronto se le unió la derecha- han venido hostigando, atacando y tratando de infiltrar desesperadamente a las Fuerzas Armadas, los políticos tienen muy claro que ellos siguen siendo los garantes de la institucionalidad y los únicos que tienen el poder de impedir las aventuras de tiranía a lo Cuba o Venezuela, o incluso otras mucho más modestas.

¿Han tenido éxito? Muy poco, hasta cierto punto han logrado colocar a algunos corruptos en los altos mandos del Ejército y Carabineros, también reclutaron a unos pocos perkins como el «delfín» de cuyo nombre no quiero acordarme. Pero como cuerpo se mantienen intactos, no han podido y -por el contrario- a medida que pasa el tiempo crece el resentimiento y el desprecio de las Fuerzas Armadas hacia los políticos, casi todos tienen claro que los políticos son unas ratas.

Eso es un hecho que me alegra y me llena de esperanza, no digo que sea inminente un nuevo gobierno de las FFAA y de OO, ni creo que hoy estén dadas las condiciones para un golpe de estado, pero son la Fuerza, el poder real de la República, todos los demás son charlatanes cubiertos de desprestigio, ratas con poder. Es tranquilizante saber que no pudieron contaminarlos en 30 años ni podrán en el futuro, y allí estará la Fuerza , lista para respaldar y ayudar en los 20 años, ojala más, de alto crecimiento y orden que se nos vienen.

Fuente: https://bradanovic.blogspot.com/