El Diablo Vendiendo Cruces

Osvaldo Rivera Riffo
Director Fundación Voz Nacional


«Cuando el sabio reprueba malo, pero cuando el burro aplaude peor»
D. Tomas de Iriarte
Fabula: El oso, la mona y el cerdo


https://es.rodexo.com/2019/09/01/el-analisis-del-ano-y-medio-del-gobierno-de-pinera-donde-los-tiempos-mejores-ya-no-llegaron/

Nada puede ser sorprendente en este país, la historia está llena de situaciones en la cual los políticos dan la nota alta y no precisamente para entonar afinadamente una canción, sino para poner de manifiesto la nota disonante que asombra y preocupa.

Pero veamos esta canción por partes. Cuando asumió el actual presidente, sus discursos iniciales y posteriores fueron una alabanza constante hacia los gobiernos de la Concertación destacando como ejemplo a seguir al primer presidente de Chile de esa coalición, olvidando por completo los grandes hitos desastrosos de ese gobierno. El primero de todos: azuzar el odio entre los chilenos creando cuanta maldita comisión se le ocurrió para ver si con ello lavaba ante la opinión pública el haber sido uno de los políticos más comprometidos en el llamado a las FFAA para tomar el control del país No contento con ello, indultó a todos los terroristas encarcelados, como también, con la complicidad de varios, los que estaban presos por haber asesinado al senador Jaime Guzmán, se escaparon en circunstancias poco creíbles de la cárcel donde cumplían su condena, a vista y paciencia de todos. Y como si fuera poco, envió de diplomático al Director de Gendarmería (¿cómo premio?). Lo importante era quedar bien con la izquierda y principalmente con el partido comunista y todas sus organizaciones de fachada. La idea era comenzar la persecución a todos militares y civiles comprometidos con el gobierno de las FFAA y de Orden.

Así fue que comenzó el desfile de militares de todos los grados por los Tribunales, la mayoría acusados mediante simples presunciones inverosímiles o por una ficción jurídica alentada e incluso impuesta indebidamente mediante una recomendación a la Corte Suprema.

Así, avanzan los sucesivos gobiernos de la concertación y también la corrupción. Comienzan a saberse de los sobres con dinero, de los sobresueldos. Se instaura un nuevo procedimiento judicial creando una entelequia jurídica en que los fiscales acusan por los medios de comunicación a los supuestos involucrados. Se sabe de las pérdidas por las escuelas modulares españolas, del escándalo de Codelco y sus ventas a futuro, del Transantiago, el escándalo en el Registro Civil. Los hospitales de utilería y cuanto escándalo se pueda imaginar. Un hecho fortuito, se quiebra un jarrón en Corfo y el entonces presidente es salvado de una acusación nada menos que por la UDI a quienes más tarde les pagaron con la moneda más negra. Además, por si esto fuera poco, se mueren misteriosamente los niños del Sename sin que nadie asuma la más mínima responsabilidad.

Pero así y todo el actual presidente no termina de lanzar loas a la Concertación.

Llega el 18 de octubre con las consecuencias de todos conocidas y se lanza el Acuerdo por La Paz como una manera de recrear en la fantasía de Piñera, la política de los acuerdos, pero con el país en llamas.

Aparecen declaraciones de diversos jerarcas de la ex concertación haciendo análisis de la crisis y culpando “al sistema”, el mismo con el que ellos gobernaron, incluida la actual Constitución… Piñera sigue empeñado en soslayar la gravedad del problema.

Entonces, como dioses del Olimpo caen sobre Chile las palabras de más de 200 individuos que formaron parte de la otrora Concertación indicando la necesidad de abordar la problemática nacional con un gran acuerdo y un gabinete de unidad nacional que salve al presidente Piñera.

Esto es, en su extracto medular, la quinta esencia de la frescura política, enfermedad patológica de quienes se sienten con la suprema autoridad moral para erigirse frente al pueblo como salvadores. En buen chileno: caras de palo, indeseables cómplices y actores de cuanto desastre ha ocurrido en Chile producto de la única grandeza que han tenido: sembrar y cultivar el odio, la sinvergüenzura y la corrupción por 30 o más años.

Ante esto Piñera hace hablar al subsecretario de la presidencia, justamente en un medio que representa el pensamiento de una sociedad libre y en donde esta autoridad no escatima esfuerzos para alabar la generosidad política de este lote de oportunistas y así iniciar la campaña de concientización en la centro derecha.

Uno puede decir muchas cosas pero hay algo meridianamente claro: Se viene un «golpe blanco» en que el actual mandatario cogobernará con los próceres de la Concertación, con lo cual la voluntad soberana del pueblo se la ha metido por donde ustedes están pensando.

Ojalá me equivoque pero todo indica que este será el último esfuerzo por aferrarse al poder antes que la masa vociferante lo obligue a dar un paso al costado.

Mal destino para Chile; se consumaría la mayor traición política conocida y la historia por cierto no será benevolente con el personaje, al igual que millones de sus electores.

Mientras tanto, se me viene a la memoria el famoso refrán popular «el diablo vendiendo cruces» para indicar que una vez más se está engañando al pueblo.

«La gente de izquierda promete el paraíso pero nos va a entregar el infierno…»
Sebastián Piñera
12 diciembre 2018

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