Argentina, en manos de nadie

Alberto Fernández y Cristina Kirchner dejaron en claro que la coalición gobernante dista mucho de ser un armado amigable.

Ganó Cristina. Eso ya no es noticia. El armado al que la vicepresidente dio forma pudo doblegar a un Mauricio Macri, que no pudo sobrevivir a su mal resultado en materia económica, y la coalición que pensó «la jefa», como le dice su tropa, llegó al poder. Pero esto no quiere decir que CFK esté en el mejor de los mundos. Su dupla con Alberto Fernández y su sociedad con su exaliado y exenemigo Sergio Massa es algo que le resulta bastante insoportable. Solamente un poco menos que ver a Macri presidente y temer por su situación judicial.

Desde que el Frente de Todos maneja los destinos del país hace tres meses, los espacios de poder de la coalición gobernante ya dieron sus primeros chispazos. Uno de los principales dolores de cabeza para Alberto son los kirchneristas detenidos por hechos de corrupción durante el proceso 2003-2015. Los funcionarios albertistas aseguran que en Argentina no hay presos políticos y el kirchnerismo protesta. Pero más allá de todo, hasta este momento los trapitos sucios se lavaban en casa. Hasta ayer.

Durante la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso, donde el presidente hace un discurso inaugural, a Cristina se la vio ofuscada al extremo. Todo parece indicar que el puesto de segundona le resulta inadmisible y lo sufre. Ya desde el ingreso del binombio al recinto, CFK se mostró siempre adelante. Pero no como algo que ocurrió casualmente. La gesticulación es clara: kirchner desea acaparar las cámaras con su actitud y hasta firma primera el libro de actas. Como si esto fuera poco, en el momento protocolar donde presidente y vicepresidente se dejan fotografiar frente a la Constitución Nacional, Cristina no deja de protestar. Alberto la mira con cara de incomodidad y resignación.

O son dos genios que hoy tuvieron hablando al país de un conflicto inexistente, producto de un acting que hicieron para llamar la atención, o estamos en manos de nadie. Lamentablemente, y conociendo a los protagonistas, todo da a indicar que hay más de lo segundo que de lo primero.

Los analistas y especialistas que se dedicaron a estudiar la escena aseguraron que hay una evidente «tensión» entre ellos y que la vice le dice al presidente «¡Acá se terminó!», en reiteradas oportunidades. Desde el canal oficialista C5N se buscó quitarle importancia al tema que monopolizaba el debate en las redes sociales y aseguraron que ella le decía solamente que ese es el protocolo que tendría que repetir los próximos tres años. Como si Fernández no lo supiera.

Ya dentro del salón, Kirchner se mostró incómoda en todo momento. El lugar en el que está no le gusta nada. ¿Llegará el oficialismo unido a las elecciones legislativas de 2021? ¿El peronismo volverá a ser oficialismo y oposición al mismo tiempo? No se sabe. Pero la pregunta que más se hacen todos los analistas es la siguiente…en el caso de una grave crisis económica, que puede llegar en cualquier momento…¿Quién queda de pie? El tema es que si la ola es grande y fuerte y se lleva puesto al Gobierno, por ahora, enfrente no hay nada.

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