Que pasaría si hay otro golpe militar

omas Bradanovic


Por  si las moscas
Con esta entrada cierro una serie de comentarios sobre como veo la situación política, de violencia callejera, el plebiscito y sus posibles salidas. Si por alguna razón x, en el futuro ya no sigo opinando de política , las cinco entradas de esta semana, desde el lunes 9 al viernes 13 resumen más o menos mis opiniones.

No es algo seguro pero existe la posibilidad que este Templo del Ocio vuelva a dedicarse en algún momento a temas más importantes e intelectualmente enriquecedores como el clima en Arica, estilos de vida, minas, copete, pornografía y cosas interesantes de ese tipo, tal como en los buenos viejos tiempos. Nada seguro pero existe la posibilidad.

Los tres posibles escenarios
Vamos a lo nuestro. Como yo lo veo, las salidas a la situación actual post plebiscito son tres: gana el «rechazo», gana el «apruebo» o las Fuerzas Armadas y de Orden se hacen cargo de la situación de una u otra manera, esta última opción se consideraba imposible hace -digamos- un año atrás, pero hoy es perfectamente factible, aunque no la más probable, porque al igual que en 1973, a los militares no les hace la menor gracia meterse en política, actividad que casi sin excepción consideran sucia, solo lo harían obligados por las circunstancias.

No quiero enredarme en discusiones sobre «cuan probable es» que haya un golpe de estado militar, creo que esa es una especulación ociosa que nadie tiene argumentos para responder hoy, ni siquiera los propios militares, simplemente presentaré el escenario en caso que la situación ocurra, cualquier comentario a favor o en contra de «la probabilidad» no lo voy a contestar y si lo considero irrespetuoso lo eliminaré sin más trámite, tal como lo he hecho otras veces.

Las condiciones objetivas hoy son mejores que en 1973
Comparado con 1973, hoy las FFAA y de OO están en una posición incomparablemente mejor para tomar el poder. En 1973 también era impensable un golpe de estado, todos esperábamos una guerra civil y nadie que yo conociera se imaginaba que podría ocurrir, en 1973 como saben, yo tenía 18 años y me interesaba la política como a todos en esa época.

En esos años los militares tenían todo en contra: su equipamiento era pésimo y existían grupos paramilitares que de haber combatido y lograr apoyo popular, habrían podido derrotarlos tal como la guerrilla de Fidel Castro derrotó al Ejército Cubano en la época de Batista. Chile estaba en una situación parecida a la Cuba de Batista en esos años, con mucha fuerza guerrillera paramilitar, bien equipados, pero sin mucho espíritu combativo ni apoyo popular. Eso permitió controlar una posible insurrección en un par de días.

Hoy no existiría resistencia armada y en un golpe militar seguramente correría poca o ninguna sangre por varias razones. La principal es que no existe guerrilla ni armas en cantidad apreciable, los políticos se limitarían a «expresar su más profundo rechazo» esa forma tan divertida, típicamente chilena de saludar a la bandera, y luego se irían tranquilos para la casa. Tal vez hubiesen algunas bajas en «manifestaciones» esa otra forma chilena de saludar la bandera y presionar, pero no serían más de las que habrían en cualquier gobierno político decente enfrentado a mantener el orden público.

En resumen, sería pan comido, cero riesgo físico. El riesgo político también sería muy bajo siempre y cuando los que se hagan cargo sean lo suficientemente enérgicos como para disolver el congreso, denunciar todos los tratados internacionales de derechos humanos, prohibir la actividad política por un tiempo indefinido y reformar profundamente el Poder Judicial. Todo eso se puede hacer sin grandes dificultades teniendo el poder militar y la disposición a usarlo, en suma, se debería desmantelar todos los cambios institucionales que se hicieron desde 1990 a la fecha. Es más o menos aplicar la receta de la presidenta Añez de Bolivia, pero con esteroides.

Los derechos humanos
Los derechos humanos y la presión internacional son tigres de papel. La gente olvida que en un gobierno autoritario las decisiones son discrecionales y ningún país ni organismo tiene poder para oponerse a ellas, así fue en Chile en 1973, también en Cuba en 1953 y así es hoy en Venezuela, Nicaragua, Israel y muchos otros países que se ríen de la «presión internacional», que no son otra cosa que perros sin dientes, solo sirven para ladrar pero no pueden morder. Los tratados internacionales se denuncian y listo, el país es soberano de hacerlo cuando le venga en gana. De sanciones económicas ni hablar, no las tuvo Chile en los setentas y menos las tendría hoy, porque además de inútiles, no le convienen a nadie.

¿Qué hay del apoyo popular?
Otro punto importante es cuanto apoyo popular tendría un golpe de estado. Si bien es cierto un gobierno autoritario no necesita del apoyo popular si puede mantenerse por la fuerza -como Maduro en Venezuela o los Castro en Cuba- si lo necesita para dejar un legado más o menos duradero. En 1973 los militares deben haber partido con un 50% más o menos de apoyo (es solo una estimación mía) de gente cansada del desorden de la UP, hoy podrían ser más por diversas razones.

Está desde luego el enriquecimiento y orden que tuvo el país durante el general Pinochet, que después de 17 años de gobierno sacó 46% o algo así en el plebiscito. También el completo desprestigio en que ha caído la política, ya nadie hace caso a lo que declaran los políticos tradicionales excepto para burlarse de ellos, esta vez no tendrían el contrapeso de una oposición política.

Yo no creo en las encuestas, excepto cuando los resultados se mantienen a lo largo de los años, y en todos estos años las FFAA y de OO se han mantenido entre las 6 instituciones más creíbles del país, pese a todos los ataques y problemas. La alta posición de la Armada de Chile como institución creíble coincide con que es la menos infiltrada por los políticos y la que se mantiene defendiendo sin titubeos a lo que fue el Gobierno Militar. Creo que esa es una señal bien potente.

Los peligros
A pesar de todas esas ventajas operativas y de situación un golpe militar también implica grandes riesgos. El principal peligro es que el autócrata resulte malo, demagogo, sinverguenza, en resumen, más perjudicial que los políticos. Aunque es poco probable, tampoco es imposible, porque los políticos han ido promoviendo en los altos mandos a gente de muy dudosa moralidad, como los oficiales de intendencia en Carabineros y algunos comandantes en jefe que han resultado ser unos ladrones o arrastrados sin carácter. ¿Como sacarlo después si uno de esos llega a presidente con poder de autócrata? Los militares no son hoy los hijos del rigor que eran en los setentas y algunos han sido corrompidos por la política.

Las tentaciones del poder son enormes y los militares son seres humanos como cualquier otro. Ese es el más grave riesgo de todo gobierno autoritario. Tampoco sería útil que lleguen los militares solo para llamar a elecciones generales para devolverle el poder a los antiguos políticos, ese fue el error del general Pinochet, aunque se tomó 17 años de gobierno, no pudo crear un sistema político nuevo, rodeándose de muchas víboras y mercenarios serviles como las que hoy vemos en el gobierno y en las municipalidades. Bueno, también estuvieron los Chicago Boys, pero eso fue otro asunto y un tremendo golpe de suerte.

Solo una idea loca
Yo creo que de venir un golpe militar, lo mejor sería que los militares no se ensucien las manos con la política, que hagan un gobierno de restauración de unos seis años que se encargue de dejar al país igual como lo entregaron en 1990 en lo institucional y respaldando a un movimiento político civil de restauración que después de esos seis años se haga cargo del gobierno, al más puro estilo portaliano. Creo que es factible hacer algo así por la propia voluntad popular.

Antes de eso, deberían desmantelar la Reforma Procesal Penal primero que todo, eliminar el Ministerio Público y despolitizar el Poder Judicial por la razón o la fuerza. Luego, en mi opinión, debería cambiarse a un futuro sistema electoral a uninominal absoluto, a la manera inglesa, pero manteniendo un sistema presidencialista fuerte de 4 años con reelección por única vez. La constitución debería retornar a lo que era en 1980 con uno que otro cambio menor y por ningún motivo, por razones de simple supervivencia, deberían abdicar de ser garantes de la institucionalidad y esto si que se tendría que dar por la razón o la fuerza.

Creo que todos los problemas de Chile empezaron cuando el general Cheyre, el «delfin» del general Pinochet, se entregó a ojos cerrados y con la manos en la nuca en brazos de los políticos, ese fue el comienzo del desplome de nuestra sociedad y de todo el proyecto que iba perfectamente encaminado. Es increíble cuanto daño le han causado un par de personalidades cobardes a Chile, y le siguen causando.

En resumen
No me gusta para nada la idea de un nuevo golpe militar, pese al catastrófico estado de nuestro sistema político. Creo que a los propios militares no les hace maldita gracia la idea, después de ver como fueron vendidos a los políticos por algunos cobardes altos mandos, sin embargo no tengo dudas que si la situación lo amerita los militares van a actuar y lo harán con firmeza siguiendo el modelo del gobierno militar recién pasado. Aunque no lo parezca, creo que el espíritu está intacto, especialmente el patriotismo, pese a las manzanas podridas que siempre han existido.

Para los chilenos comunes y corrientes un gobierno militar no nos cambiaría casi nada, excepto en el retorno del orden, tranquilidad y más oportunidades de crecimiento. Por ahora creo que estamos lejos de eso, me parece que no están dadas las condiciones, pero conviene tener presente el escenario, por si las moscas, como dijo una vez Condorito Corvalán.

Fuente: https://bradanovic.blogspot.com/

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