Una Historia de Maldad Despreciable

Osvaldo Rivera Riffo
Director Fundación Voz Nacional


«El mundo no está en peligro por las malas personas, lo está por las que permiten la maldad»Albert Einstein


A raíz de las últimas declaraciones del mandatario es necesario hacer un repaso a algunas otras intervenciones para ver el estado comunicacional en que se encuentra el gobierno y para ello traigo a colación una historia que la mayoría ya olvidó. En su oportunidad el inefable Lavín ponía en escena sus “monitos de cera”

Era marzo pasado, y nos sorprendió el discurso del Presidente Piñera en el Foro de la Derecha Latinoamericana realizado en el ex Congreso Nacional de Santiago. En esa oportunidad fue duro en fustigar la dictadura de Venezuela, Nicaragua y Cuba. Sin embargo, no podemos olvidar que cuando murió Chávez, él hizo guardia de honor en el féretro del dictador, junto a Ortega, Cristina Kirchner, Castro y otros próceres de la izquierda que en dicha oportunidad condenara

¿Me pueden explicar entonces por qué lo hizo? Nadie entiende y sin embargo en la visita a los monitos de cera se permitió calificar al ex presidente Pinochet como un Presidente malo, al igual que a Allende. Pero no advirtió el señor Presidente la crucial diferencia entre él y Pinochet y, por cierto, con Allende, que destruyó el país en todos los ámbitos y tuvo un objetivo totalitario declarado y que, gracias justamente a Pinochet, no pudo concretar. Y es que quien nos salvó de la dictadura del proletariado fue un verdadero Estadista un hombre valiente que se atrevió a tomar una difícil pero correcta decisión en momentos extremadamente álgidos. Un líder con convicciones claras, con don de mando y con indudables principios republicanos -rectores de la convivencia cívica- que plasmó en la Constitución del 80, gracias a lo cual hasta hoy teníamos un régimen democrático y una institucionalidad sana, que nos situó a la cabeza de nuestra región.

¿Que muestra Piñera hoy? un país destruido vandalizado con una carga de odio superlativa, un descontrol total, un estado de derecho hecho trizas y una siembra para una cosecha sin esperanzas. Un dólar disparado una cesantía en aumento, capitales arrancando del país. Las empresas en estado de desesperación. La incertidumbre cubre los hogares chilenos.

En su afán de maldad sin límite y recurriendo a una amenaza sanitaria mundial toma medidas para evitar mayores daños que los que él ha causado y sin embargo condena sin piedad a militares juzgados por DDHH que todo el mundo sabe que forman parte de la peor venganza de la izquierda y de la cual Piñera y sus adláteres han contribuido, más que cualquiera de los gobiernos anteriores, a dejar sin el beneficio de la libertad condicionada en sus hogares de tal forma que si hay contagio en el Penal de Punta Peuco tendrán una muerte segura. La mayoría son hombres de más de 65 años y muchos con graves enfermedades.

Esos condenados al contagio de un virus mortal en sus casos fueron los que a este país empobrecido y agonizante, lo transformaron en la primera potencia de Latinoamérica y ejemplo para el mundo, anticipándose en décadas en la aplicación de un modelo económico, revolucionario para la época y que hoy es reconocido globalmente. En otras palabras, soldados que hicieron frente a la historia del momento siguiendo a un hombre con una aguda visión de Estadista y sin más ambición personal que la de hacer de Chile una gran nación.

¿Podrá Piñera acercarse al menos a la potencia y efectividad de las transformaciones radicales de Pinochet que nos han permitido prácticamente erradicar la pobreza que imperó en Chile desde su constitución como República independiente y dejarnos a pocos peldaños de convertirnos en un país desarrollado? Sin duda, jamás Piñera podrá alcanzar dichos logros y por tanto, en su infinita necesidad de “ser el primero”, de ser “el cumpleañero”, no le queda otra opción que cada vez que puede, directa o indirectamente, denuesta su figura y a las FFAA y de Orden para  intentar opacarlo, tal como lo hace la izquierda, aunque con diferentes motivos.

Hay una pregunta que es necesario formular: ¿En qué periodo amasó su fortuna el empresario Piñera?…

La verdad que da igual, ya todo Chile sabe cuándo y cómo lo consiguió.

Pero volvamos a la reunión de marzo. Cuando pronunciaba el discurso llamando a los partidos de derecha a presentar un frente común frente al socialismo del siglo XXI, en Ginebra se votaba una resolución sobre Venezuela y la representación chilena votó junto a Cuba a favor de la dictadura de Maduro. ¿Puede Ud. estimado lector comprender tal criterio y desprolijidad diplomática de este gobierno? Por cierto que NO ¿y lo asombra?

Pero no es todo, ¿cómo puede Piñera pedir que seamos un muro de contención al socialismo si tenía una Ministro de la Mujer que hizo suya la ideología de género y el feminismo, caballos de batalla de la izquierda mundial, y otra en Cultura que por decreto eleva a los altares del patrimonio al terrorismo?

Hoy el llamado a ser barrera de contención al socialismo del siglo XXI ha quedado en nada; él y sus partidos se arrodillaron frente a la izquierda y entregaron, principios, valores e ideales. Pero fueron más lejos, entregaron la institucionalidad, destruyeron el estado de derecho y ofrecieron la Constitución, la misma que les permitió crear riqueza, construir empresas, la que nos defendió de un estado opresor ofreciéndonos a cambio la subsidiaridad. Eso ha hecho este hombre sin Dios ni Ley.

Así llegamos a la crisis del coronavirus y como no podía fallar dictó una clase médica televisiva el viernes en la noche para advertir lo que ya todos sabíamos y no dijo nada y ayer domingo completó su intervención con la despiadada discriminación carcelaria.

Pero la mayoría no reparó tampoco en otra torpeza de sus medidas. Indico que no se permiten reuniones por sobre 500 personas. Eso quiere decir que bajo ese número el virus no ataca porque Piñera así lo determina.

Haré un cálculo matemático hay 499 personas reunidas y uno infectado (sabemos que un infectado asintomático en un periodo de14/28 días puede infectar a dos o tres personas)

Pues bien si hay uno en esos 499 es decir un contagiado asintomático y 498 sanos, por las estadísticas realizadas en Corea se sabe que puede haber un contagio del 80% al 90 % pues bien matemáticamente se enfermarían 398 personas más o menos Por lo tanto si cada uno puede contagiar a 2 o 3 en una sola noche los contagiados podrían alcanzar la cifra de 1194 enfermos. Pero por decreto de Piñera eso no ocurrirá cuando hay menos de 500 personas 

Parece que como dicen en el campo “no junta el pulso con la orina”

El desorden comunicacional en los mensajes es pavoroso, no responden a una coordinación estratégica, ni mucho menos a una clara convicción de valores y principios, ¿o será que estos últimos no están presentes en el mandatario y en su administración?

Si la izquierda tiene un caos, el gobierno y Chile Vamos tienen una majamama conceptual impresionante.

El problema parece radicar en la falta clara de liderazgo. Piñera no lo es y nunca lo ha sido. Él es un buen administrador, un gran gerente y así administra el gobierno. Carece de todo lo que un líder debe tener: empatía, gestualidad corporal, credibilidad, convicción ideológica, principios claros, visión de futuro, dotes de estadista. Sólo es mediático, busca el reconocimiento instantáneo y no mide consecuencias

Pero todo tiene sus límites y hay algunos que no es conveniente que traspase. Con todo el respeto le indico que Ud. fue electo, incluyendo mi voto, con casi un 55% el cual obtuvo gracias a sectores que no debiera olvidar. Señor Piñera  tenga cuidado con las acciones que toma y los juicios que vierte sobre las FFAA y el hombre que nos devolvió la Libertad, sobre el gran Estadista que reconstruyó este país desde las cenizas, y el que ya está siendo reconocido por la historia y especialmente por su pueblo que día a día lo recuerda con mayor nostalgia. Si, ese del cual usted no podría siquiera ser su sombra. Recuerde que se fue el gobierno con el 44% de aprobación ciudadana y Ud. cuanto tiene hoy a dos años de gobierno: un 2% real

No se equivoque levantando vientos con declaraciones inoportunas e innecesarias. Esas, por lo general, traen tormentas y su conglomerado no resiste ni siquiera una brisita. ¡El juicio de la historia es siempre muy estricto!

Casi siempre, a las acciones de los malvados las persigue primeramente la sospecha, luego el rumor y la voz pública, la acusación después y, finalmente, la justicia. (Cicerón)

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