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Existe una alternativa en Venezuela

La clase política venezolana está secuestrada por una narrativa de partidos políticos que, por su forma o voluntad, no han sacado a los criminales del régimen.

Por Yomar Moreno

Actualmente, el escenario venezolano respecto al reconocimiento de Juan Guaidó como “presidente legítimo” de Venezuela, la narrativa intervencionista y el apoyo de la administración de Donald Trump están en jaque. Ante un escenario tan complicado para el venezolano, emerge la pregunta «¿existe una alternativa en Venezuela?».

Ésta es una pregunta compleja, porque no basta con un cambio en la dirigencia política que intenta representar una alternativa al régimen socialista, también es una alternativa en las figuras del periodismo y referentes académicos. La clase política venezolana está secuestrada por una narrativa de partidos políticos –muchos implicados en corrupción– que, por su forma o voluntad, no han podido sacar a los criminales del régimen.

La dirigencia que está alrededor del Gobierno Interino de Juan Guaidó, que llegó a ser reconocido por el mundo libre, atraviesa sus peores momentos ante los casos de corrupción, difamación, manipulación y su colaboración con actores del régimen, incluso incurriendo en ilegalidades administrativas. Ésto deja bastante claro que su administración, pronta a terminar, no representa una alternativa al sistema político venezolano, solo se perpetuarían las formas del chavismo.

El régimen chavista en los últimos meses, principalmente por el contexto que significa la pandemia del nuevo coronavirus (COVID-19), demuestra a las naciones que respalda a las dirigencias entorno a Juan Guaidó y la incapacidad de los mismos para controlar la pandemia, además de demostrar, sin dejar espacio para dudas, quiénes ostentan el poder efectivo sobre el territorio. La incapacidad de la dirigencia de Juan Guaidó para remover al régimen de Nicolás Maduro parece demostrar que  tampoco son una alternativa como proyecto de poder político.

¿Entonces no existe alternativa política en Venezuela? La respuesta corta sería que sí, pero realmente no existe una fuerza política dentro del país capaz de remover al régimen. Venezuela tiene un solo factor político real: el chavismo. Pero ante este escenario, sería bueno resaltar el nacimiento de organizaciones civiles que pretender crear dentro de sus espacios una alternativa.

Estas organizaciones civiles han constituido una coalición anti-izquierda formada el día 22 de junio de 2020. Su comunicado representa una alternativa tanto ideológica como política, aun en formación, empero, constituye un cambio en los parámetros tradicionales.

“Todas las esferas de poder (político, económico y comunicacional) han estado en manos de las mismas élites que representan a los distintos matices de la ideología de izquierda, lo que ha dificultado el surgimiento de una contraparte que contraste estas ideas”, lee el comunicado oficial de mencionada organización.

Las organizaciones civiles que forman esta coalición van desde movimientos sociales como el Movimiento Libertario de Venezuela y Disobey, organizaciones políticas como Derecha Ciudadana y Movimiento Nacionalista ORDEN, medios de comunicación alternativas como la Revista Digital iF y Contra Poder 3.0 en el canal Factores de Poder. Esto va significando un cambio tanto en el ámbito político, informativo y de periodismo para la Venezuela actual.

Los diferentes dirigentes, periodistas, estudiantes y profesionales que componen la organización (aunque actualmente no tienen la capacidad de remover a la dirigencia alrededor de Juan Guaidó, mucho menos el derrocar al régimen socialista) representan una alternativa.

“Por este motivo, un grupo de activistas, organizaciones políticas y medios de comunicación, hemos decidido aglutinarnos bajo la ‘coalición anti-izquierda’ que busca desmontar todo el aparato propagandístico de la izquierda en Venezuela y conseguir los apoyos necesarios (internos y externos) para enfrentarnos como un bloque conjunto contra ese modelo que ha esclavizado durante años a los ciudadanos”, continúa el mismo comunicado.

Venezuela tiene un futuro incierto, pero no tiene la obligación de terminar como las repúblicas exsoviéticas de Rumania y Ucrania, con una clase política corrupta, incapaz y cuyos intereses giran en torno a los oligarcas económicos. El futuro depende de la capacidad de nuestros líderes ante la adversidad que significa luchar contra el socialismo.

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