VAGOS COMO MARX

Hay una poderosa tendencia en los seres humanos a crear mitos. Esa dinámica no se circunscribe a los pueblos primitivos, sino que está siempre presente. Son narraciones producto de la imaginación, pero los sujetos las “viven” como si fueran verdad. Parecen incapaces de percibir que son “puro cuento”. Marx siempre fue un vividor. Al principio vivía a expensas de su familia —que por cierto era burguesa — y luego sedujo a Engels para que lo mantuviera. O sea, que jamás trabajó. “Nunca realizó el más mínimo esfuerzo por visitar una fábrica o conocer un sistema productivo. Más bien, sus esfuerzos se volcaron en vivir de Engels, consiguiendo de su amigo una pensión vitalicia.

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